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Procrastinar, la mejor receta para el auto-engaño.

Cuando iniciamos un nuevo año, la energía positiva y el entusiasmo que plasmamos en nuestras agendas es palpable y nos encanta. Pero la realidad nos dice, un año detrás de otro, que esta energía no nos dura mucho tiempo. En efecto, unos más, otros menos, todos caemos en la procrastinación. Procrastinar significa tomar la decisión de dejar pendiente “para mañana”, “más tarde”, “luego”, “después”, “otro momento más oportuno” aquello que hay que hacer ahora mismo. Si te sucedió o te sigue pasando, te invito a leer más…

Los orígenes de postergar las acciones importantes que nos brindarán mayor bienestar, mejores relaciones o nos acercarán a concretar más negocios, son muy variados.

Algunos son psicológicos: la mente se “embota” o “enfrasca” en un auto-discurso difícil de reconocer como lo que es: pura resistencia. Resistir significa poner excusas desde el razonamiento lógico para no hacer lo que debemos. Esto te atañe especialmente si sos emprendedor/a o Líder.

Cuando nos decidimos a crecer en cualquier área, pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo para hacer lo que debemos, por eso no nos comprometemos con las acciones que nos llevarán a fortalecer ese crecimiento: procrastinar es la mejor receta para no hacerse cargo del crecimiento personal y profesional. Es engañarnos a nosotros mismos.

No hay mejor tiempo que el presente, el momento actual, el hoy. Porque no hay manera de hacer nada en el pasado y tampoco poner un pie en el futuro: estas dos dimensiones del tiempo no son reales. El futuro es el presente que pensamos ayer. Recordemos, además, que el tiempo es el único recurso NO renovable con el que contamos. Todos los demás, de alguna forma y en general, se recuperan o reciclan, menos el tiempo.

Otro origen de procrastinar es a la gran cantidad de cosas que nos impusimos hacer o lograr en un tiempo determinado. Por ejemplo, al iniciar un año, como en el momento actual. Nos inunda un sentimiento de parálisis o terror de no poder hacer toda la enorme “cantidad de cosas pendientes” y por lo tanto, no sabemos por donde empezar, y procrastinamos.

El cerebro necesita orden y tranquilidad para funcionar de manera óptima, focalizarse y concentrarse. Funciona mal en el caos y no está diseñado para hacer muchas cosas al mismo tiempo (multi-tasking). Además, si no está absorto en lo que hacemos (si no disfruta la tarea o no sabe para qué la estamos haciendo – es decir, no conoce cuál es nuestra Visión/Misión, etc) nos bombardeará con pensamientos recurrentes para que dejemos de hacerla.

Cada comienzo de año tenemos la falsa creencia de que el que empieza “será más productivo”, por eso solemos llenar la agenda con múltiples actividades, referidas al trabajo y personales: llamar a X prospectos, participar de un evento de networking, crear contenidos de valor para postear en las redes, generar nuevas ofertas de nuestros productos o servicios, ir a hacer ese trámite engorroso que postergamos, comenzar una rutina en el gimnasio, destinar tiempo a hacer compras, etc.

Y por supuesto, otro «lugar» privilegiado para procrastinar es mantenernos en la excusa del perfeccionismo. Pretendemos que si no tenemos todo «perfectamente» controlado, por millonésima vez chequeado y reformado, etc, no podemos hacer lo que debemos, simplemente porque no se “ajusta” al ideal que le imponemos a todas nuestras acciones. La buena noticia es que la perfección no existe. Por lo tanto, procrastinar esperando que todo sea perfecto antes de actuar, es también una ilusión. Es otra mentira que nos contamos a nosotros mismos con la que perdemos tiempo…irrecuperable.

Si bien establecer metas diarias, semanales y mensuales es sano para nuestro progreso, también lo es ponernos límites a nosotros mismos y establecer con claridad y criterio de sentido común lo que NO es posible que realicemos, Porque…a menos que tengamos un “ejército” de personas a cargo – felicitaciones si es tu caso! – no podemos desdoblarnos y estar en varios lugares a la vez….(por ahora, diría un físico cuántico….)

Entonces, la receta para no caer en la procrastinación es simple:

Mirá tu agenda diaria y establecé cuáles son las 3 o 4 mejores acciones a tomar para tu crecimiento laboral o bienestar personal y cuáles te podés permitir no cumplir y realmente dejar para otro momento. Se trata de que te organices de forma tal que tu cerebro pueda focalizarse más, y logres cumplir con esas tareas sin abrumarte.

Ese es un buen comienzo para que tu mente ponga energía en lo que realmente es importante para el crecimiento que desees lograr. Si además sos mujer a cargo de un negocio, seguramente te vas a ver identificada con este mapa del mar de la procrastinación…a todas nos puede pasar!!!

Mar de la Procrastinación

Otra sugerencia si sos Líder es que decidas realizar solo una tarea por vez, hasta que la termines. Te sorprenderás de la productividad que podés lograr cuando tu mente se propone trabajar en una sola cosa. Inclusive podés poner una alarma con los minutos aproximados que considerás te podría llevar esa tarea. Si suena antes de terminarla, no hay problema. Ponés la alarma unos minutos más y listo. Si terminás antes de que suene la alarma, date permiso y gritá: Qué genio/a! Le gané a la alarma!!!

Ya te estoy escuchando decir: «pero eso es algo ridículo». No, en realidad no es algo ridículo, sino MUY ridículo. Y por eso, te vas a sentir genial, probalo!

Por último, te sugiero lo siguiente: sé paciente y no te presiones al límite. Tampoco seas cruel con vos mismo/a si no llegaste a cumplir todas tus metas semanales. Y definitivamente, celebrá aquellas que sí hayas logrado, poniendo el foco en ellas, y reconociendo el esfuerzo, entusiasmo y perseverancia que les dedicaste.

Importantísimo para tu proceso también es que sientas Gratitud por cada una de las bendiciones diarias. Y recordá que todas tus actividades conforman un camino que elegiste iniciar tal vez hace mucho tiempo. Es la actitud con la que elijas transitarlo – no las metas cumplidas o líneas de llegada – lo que hará toda la diferencia para tu crecimiento y evolución consciente.

Si precisás ayuda para identificar áreas de tu vida o tu negocio que precisan de tu máxima atención, o si querés dejar de procrastinar, escribime a contacto@monica-arias.com

Será un privilegio entrar en contacto y explorar opciones que puedan ayudarte. Buena semana!