De ausencias y reencuentros…para seguir co-creando.

Abril 13, 2017.

Hola a Todos! Me senté a escribir a modo de re-encuentro pero hoy, como muchos otros días, las palabras se me escurren…Quería escribirles sobre mi ausencia de este espacio. Sobre las semanas que me senté frente a la compu y nada….no había forma de poder entender el parate que sentía…De algo estoy segura: era indispensable, más que necesario tomarme este tiempo para trabajar de otra forma, reflexionar, aprender, y disfrutar del aprecio de cosechar la buena siembra….

Curioso es que uno tiende a pensar en los viajes como en travesías: te subís a un micro, avión o auto, y te mandás a mudar para “desenchufarte” de todo y aspirar a volver renovado/a, recargado/a, o sea, con más energía. Tu cuerpo se muda temporalmente, y tu alma lo agradece para siempre, porque siempre viajar vivifica. Existe no obstante, otro tipo de viaje: el que uno, deseoso o no, emprende hacia el interior de sí mismo. De ese viaje, que puede durar un instante, un intervalo o una vida entera, nadie que conozca y ame la creatividad puede escapar…Y los emprendedores somos seres por naturaleza creativos, lo aceptemos, lo rechacemos, nos guste o no. Hay que hacerse cargo de eso.

Se crea en virtud de darle la bienvenida a una conexión interior que va mucho más allá de cualquier conocimiento adquirido, práctica repetida, o “certeza” deductiva que pretenda aplastar una de las capacidades más importantes con las que cuenta nuestra consciencia: la imaginación, que por ejemplo para Einstein, era más importante que los números….lo dijo él, que de números sabía un poco más que muchos.

En el intervalo que duró mi ausencia y donde aprendí más de mí misma que de cualquier otra cosa, reconozco haberme “frizado” como indiqué arriba. Ese es el término justo porque cuando uno pone algo en el freezer te queda duro, como piedra, viste? Así me quedé, durante algunas semanas, rumiando lo que hacía con un dejo de nostalgia por lo que en realidad hubiese deseado hacer…

En este tiempo de fusión con vaya a saber qué cosa misteriosa interna imposible de definir o poner en palabras – sospecho que es mi alma – me encontré en el ciberespacio con gente divina, como Tiffany, de USA, empresaria exitosa que aceptó mi amistad en FB sin más, a través de mi amiga Nora, también empresaria exitosa de USA. Tiffany me dio la bienvenida simplemente por ser su amiga. De más está decir que me alegró muchísimo este gesto y que no pude evitar hacer una comparación odiosa: En Argentina, particularmente en Buenos Aires, para mantener contacto con empresarias exitosas del calibre de Tiffany, tenés que pertenecer a una asociación que las nuclee para que te den bola….O tal vez te la dan, pero a su manera…Es decir, te siguen enviando notificaciones para participar de cursos pero en realidad, la unión de fuerzas para co-crear entre mujeres inteligentes y con experiencia en su arena es prácticamente inexistente…

También me encontré con gente divina de mi país, de mi ciudad, como la Lic. Marta L, que me brindó apoyo sin prácticamente conocerme en momentos de sombras variadas recurrentes, o Coral F, quien con infinita paz me recordó que ser creativo y no morir en el intento es, simplemente, un desafío diario al que toda mujer emprendedora debe acostumbrarse…(Costumbre, qué palabra que no tolero por Dios!). Y por supuesto el Dr. Andrés E., que siempre está presente con su sentido del humor eterno. No quiero olvidarme de mencionar a las tipas de la plaza Flores. Ellas son sabias, porque permanecen estoicas soportando aguaceros y veranos dignos de cualquier zona desértica. La naturaleza es siempre reparadora, nutriente y regeneradora. Probá estar más cerca de ella cuando  algo o alguien te robe la paz…

 

No. No enloquecí ni me deprimí. Dios sabe que solo viajé una temporada por caminos que pensé me llevarían a mi próximo estadío evolutivo como Neuro-Coach, pero me equivoqué. Y lo reconozco, así nomás, sin vueltas.

Emprender es maravilloso porque nos facilita conectar con nuestras emociones primales todo el tiempo. Menudo trabajo aceptarlas todas, las que nos gustan y las que pretendemos esconder… Y a pesar de haber tenido dudas sobre si continuar o no en el camino que inicié ya hace 6 años, sigo adelante, y humildemente escucho, hoy más que nunca, a quienes pueden enseñarme a no bajar los brazos, ni a auto-sabotear mis capacidades – regalos sagrados que Dios me dio – y mis logros.

Después de todo, la duda forma parte del proceso creativo, decía Goethe, y si no, pregúntenle a cualquier madre primeriza que haya parido – como yo – si en el momento clave de saber que su hijo ya nace, no tuvo ganas de salir corriendo de la sala…como yo 🙂

Estamos en vísperas de Pascua. Tiempo de reflexionar, limpiar nuestro corazón, bajar un cambio. Dejar que Dios guíe nuestros pasos es la consigna. Resucitar nuestra Mejor Versión para dejar de lado resistencias inútiles, es la clave. Seamos artífices de nuestras vidas en la medida de nuestras posibilidades y elijamos vivir sin juzgar – cosa para nada fácil, lo sé.

Aprendamos a viajar y a disfrutar, de vez en cuando, del universo interno. Si sabemos callar y honrar lo suficiente, habremos crecido. Crecer duele, sí. Pero es la llave que abre las puertas del cambio, que es, paradójicamente, lo único permanente.

«Aprendamos del árbol, que cuando cree haber perdido todo, vuelve a florecer»

Les sugiero buscar y disfrutar de la página en FB de Tiffany Largie-Smith. Sus mensajes simples y directos me alegraron e impactaron al mismo tiempo. En momentos donde uno empieza insidiosamente a desconfiar de sus capacidades y logros, es tan lindo reconocerse en el discurso de otro Ser que atravesó con éxito una tormenta parecida!

Muy Felices Pascuas! Mónica

www.monicaarias.com.ar

Skype: monica-m-arias – 54911-5937-3158

PS: Va un video excelente y también para reflexionar. El ejercicio sobre enfrentar lo incómodo hasta que lentamente podamos superarlo, es uno de los secretos más importantes para atravesar cualquier tipo de adversidad. El cerebro, a través de su capacidad llamada neuro-plasticidad, puede ser educado y re-programado con paciencia, afecto, y esa especia imprescindible llamada voluntad. Que lo disfruten!